
anoche supimos que nacerá un nuevo hijo, o sea, tendré un hermano o hermana 22 años menor, piratísimo, pero emocionante.
23 días pueden sonar muchos pero realmente se hicieron pocos, principalmente por estar en el país más pintoresco de la vida, con los habitantes más amables, viviendo las más increíbles experiencias, aprendiendo de latinoamericanos contemporáneos, conociendo la realidad real que están viviendo, sin duda eso fue lo mejor, el intercambio que se producía con cada conversación, por más pequeña que fuera.
Me encantaría morir cultivando aceitunas y haciendo queso de cabra, para luego comerlo con un tibio pan amasado, teniendo la posibilidad de llegar en pocos minutos a una enormidad de ricas playas.
Viajar es una de las más agradables experiencias, la mejor forma de aprender y entender la vida misma, deberían existir opciones más accequibles que nos permitieran hacer del desplazamiento algo cotidiano.